Una semana más los trabajadores y trabajadoras de los laboratorios y del Banco de Sangre del Hospital Universitario de Toledo se han concentrado a las puertas del centro para exigir soluciones inmediatas ante las continuas y diarias intoxicaciones que sufren estos profesionales. En esta ocasión, la movilización de hoy se ha producido justo un año después de los primeros casos, circunstancia que han aprovechado para simbolizar a través de un sarcófago y velas “la muerte de este servicio”.
Sostienen que el desconocimiento de las causas que motivan que cada día enfermen no puede servir de excusa al Sescam para no adoptar medidas ya que -según manifiestan- lo que está en juego es su salud y la prestación de un servicio de calidad. Han vuelto a exigir el cierre de los laboratorios y su traslado a otras dependencias y han pedido a la dirección de Gestión, a la dirección del Hospital y al consejero de Sanidad que asuman sus responsabilidades y que “dejen de mirar hacia otro lado”.
Inés Pedreño, delegada de prevención, aseguraba que “al Sescam no le importan los trabajadores y trabajadoras pero tampoco los pacientes, ya que todo esto también está suponiendo retrasos en los resultados de pruebas como las de cribado de cáncer”.
Añadía que estos profesionales siguen sufriendo sangrado nasal, erupciones cutáneas, disminución del nivel de consciencia… Síntomas a los que suma la fatiga mental y la gran preocupación que tienen por las futuras consecuencias que puedan ocasionar las intoxicaciones.
“No dejaremos de manifestarnos para que cambie esta situación y para que, de una vez por todas, lleven los laboratorios a otras dependencias. En un año ya les habría dado tiempo a hacerlo. Es cuestión de ganas y de tener voluntad de solucionar las cosas”.




