El pasado año 2025 se declararon en Castilla-La Mancha un total de 776 enfermedades profesionales, mientras que en 2024 se declararon 627. Un incremento, que según UGT Castilla-La Mancha, continúa siendo muy bajo.
Del total esas 776, 456 causaron la baja del trabajador/a y 320 no implicaron baja laboral ( el 41,2 %).
Por provincias donde más enfermedades profesionales se registraron fue en Toledo, con un total de 324, seguida de Ciudad Real con 173 casos, Albacete con 112, Cuenca con 101, y por último Guadalajara con 66 enfermedades profesionales declaradas.
Y en cuanto a los grupos de enfermedad, destaca la enorme incidencia de las enfermedades profesionales causadas por agentes físicos, incluidas en el grupo 2, que corresponden a 501 casos de los 776 registrados. En este grupo se incluyen aquellas patologías relacionadas con los trastornos musculo esqueléticos. En cuanto a las actividades que más enfermedades profesionales declaran son: industria manufacturera, comercio al por mayor y al por menor, actividades sanitarias y de servicios sociales, y construcción.
Desde UGT Castilla-La Mancha consideran que, aunque en 2025 ha aumentado el número de enfermedades declaradas todavía sigue siendo un dato muy bajo que no se corresponde con la realidad, tal y como ha explicado Irene Ortega, coordinadora de Salud Laboral de UGT CLM.
“Desde UGT debemos seguir denunciando la infradeclaración existente en nuestro país. Muchas de las enfermedades actualmente relacionadas con el trabajo tienen un origen multicausal, y no exclusivamente laboral, como ocurre con determinados cánceres o las enfermedades cardiovasculares.
Esta realidad provoca que numerosas patologías con una clara relación con el trabajo no sean reconocidas como enfermedades profesionales. Un ejemplo evidente es la ausencia de las patologías derivadas de los riesgos psicosociales en el Cuadro Español de Enfermedades Profesionales.
Por ello, desde UGT reclamamos una actualización del Listado Español de Enfermedades Profesionales, que permita la inclusión de estas patologías y que, en el caso de enfermedades multifactoriales, se reconozca el origen profesional cuando el trabajo sea una de las causas, aunque no la única, para que puedan ser catalogadas como enfermedades profesionales.”
“Los datos constatan que el sistema no funciona y muchas personas trabajadoras quedan desprotegidas y además no reciben la prestación que deberían. A esto se une que, al no reconocerse la contingencia profesional se cargan sobre Sistema Público de Salud costes que deberían ser asumidos por las Mutuas Colaboradoras con la Seguridad Social. Y no nos olvidemos, lo que no se reconoce, no se previene, con el consiguiente riesgo para la salud de todas las personas trabajadoras”.
